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Clima y Suelo para el Cultivo de Limón Persa

El limón Persa (Citrus latifolia Tanaka), también conocido como limón Tahití, limón pérsico o limón sin semilla, se ha convertido en un cultivo ícono de México, donde sus excelentes contenidos de ácidos, su carencia de semilla y su mayor tamaño comparado con el limón mexicano (Citrus aurantifolia) han favorecido su demanda en el mercado nacional e internacional. El limón persa: sus características

El árbol del limón persa es moderadamente vigoroso, de mediano a grande donde puede alcanzar alturas de 4.5 a 6 metros, de ramas con pocas espinas cortas y puntiagudas.

Las hojas son anchas-lanceoladas y con pecíolos alados; los brotes jóvenes son de color purpura que después cambian a verde. Posee flores blancas y pequeñas.

El fruto es ovalado y generalmente redondeado en la base. La cáscara del limón Tahití  es de color verde intenso hasta que madura y se torna a amarillo pálido, mientras que la pulpa tiene un color amarillo verdoso cuando madura. El fruto usualmente no tiene semilla.

Requerimientos de clima para el Limón Persa Entre los elementos del clima que influyen en el crecimiento, desarrollo y producción del limón persa se encuentran: temperatura, radiación solar, precipitación, viento.

Temperatura.

El rango de temperatura para el crecimiento óptimo del limón persa va de 25 a 31 °C. La temperatura influye en el desarrollo del cultivo a tal grado que varía el tiempo de la floración hasta la maduración del fruto según la condición de temperaturas de cada región, mientras que en climas cálidos el tiempo se acorta, en climas más frescos se alarga.

La temperatura mínima para el cultivo es de 18 °C y la máxima es de 38°C. Cabe destacar que el limón pérsico es un cultivo sensible a las bajas temperaturas, siendo fundamental conocer las temperaturas mínimas del sitio donde se desea establecer el cultivo.

Las bajas temperaturas provocan paralización en el crecimiento del árbol y en etapas de fructificación inducen caídas de frutos, lo que repercute fuertemente en el ingreso del productor. Radiación solar.

La cantidad de luz disponible es vital para el desarrollo del Limón pérsico y este elemento del clima está íntimamente relacionado con la tasa de crecimiento del árbol, así como la calidad de la fruta, especialmente el sabor y color de la fruta.

También, la cantidad de luz que recibe la planta es importante para la formación de yemas florales.

Precipitación.

La disponibilidad de agua es imprescindible en el desarrollo de cualquier vegetal, tal es el caso del limón pérsico que demanda un suministro razonable de este líquido para llevar a cabo sus diferentes procesos fisiológicos y metabólicos. Regiones con precipitaciones del orden de los 400  a 1,200 mm anuales son óptimos para el limón Persa.

El déficit hídrico inhibe la floración y fructificación, además la planta al pasar por un estado de estrés hídrico estimula la maduración temprana del fruto, así como la producción de frutos de menor tamaño y con bajo contenido de jugo.

En sitios donde la precipitación es mayor o no esté bien distribuido en el año, es necesario implementar sistemas de riego para suministrar la demanda hídrica de la planta.

Viento.

Los árboles del limón Tahití tienen abundante área foliar, por lo que no se recomienda establecer huertas de limón en donde la velocidad del viento es mayor a 20 km/h, ya que puede provocar caída de hojas y flores, así como roce de frutos con ramas, afectando la calidad de los frutos y su aceptación en el mercado. En áreas donde los vientos son fuertes deben establecerse cortinas rompevientos para contrarrestar el efecto adverso de este fenómeno natural.

Requerimientos de suelo para el Limón Persa

La temperatura óptima para el desarrollo  del limón pérsico  va de 25 a 31 °C. Fuente: Intagri, 2018.

El suelo es unos de los recursos más importantes para el desarrollo del limón persa, ya que sus propiedades influyen fuertemente en el cultivo. El suelo es el medio donde las plantas se anclan, toman los nutrientes y agua, por lo que antes de establecer un cultivo es importante diagnosticar su fertilidad física, química y biológica. A continuación se menciona tres de los más importantes: pH.

El limón persa como la mayoría de las limas crece mejor en un suelo con pH de 6.0 a 7.5. Las huertas establecidas en suelos calcáreos con pH elevado pueden provocar severas deficiencias de micronutrimentos en los árboles, principalmente deficiencias de manganeso (Mn) y zinc (Zn).

Textura.

Se desarrolla de mejor manera en suelos con textura franco arenoso, aunque también suelos franco arcillosos son adecuados para la planta. Los suelos deben tener un buen drenaje para una buena producción y crecimiento de la fruta. Suelos con pobre drenaje favorecen la incidencia de enfermedades como la gomosis.

Profundidad.

Al ser una planta perenne demanda suelos profundos para desarrollar su sistema radical de anclaje y de absorción. Suelos con más de 60 cm de profundidad son óptimos para el establecimiento de limón persa.

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ZALO CARRILLO

Sin compromiso con ningún político. Si algo de mi nota no te gusta puedes comunicarte al 32136482 y no te quejes con nadie mas que yo no tengo jefe a quien darle cuentas. Además aclaro que yo a diferencia otros de mis compañeros en el medio que no dan la cara, también les aclaro que no publico notas con sesgo o critica a ninguna orientación social o política.

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