INTERNACIONALES

El juicio político contra el expresidente Donald Trump

Menos de tres semanas después de dejar la Casa Blanca, Donald Trump vuelve este martes 9 de febrero al centro de la escena política estadounidense con el comienzo en el Senado de su histórico juicio político por «incitación a la insurrección» en el violento ataque al Congreso.

Acusación «absurda» versus pruebas «abrumadoras»: los abogados del expresidente republicano y los legisladores demócratas que lideran la acusación ya han dejado claro cuál será el tono de los intercambios durante el proceso que comienza a las 13:00 horas locales en el mismo hemiciclo en el que irrumpieron los seguidores de Trump el 6 de enero.

 

En un caso extraordinario, los 100 senadores que harán de jurados fueron también los testigos y víctimas del ataque. Las imágenes de esos momentos y el discurso de Trump ante sus seguidores momentos antes de que estos irrumpieran en el Capitolio serán parte central de la acusación. Al exterior del edificio, las inéditas medidas de seguridad recuerdan la violencia y el impacto generado por el asalto.

El multimillonario, que reside ahora en Florida, no se presentará en el proceso, y no duda de que al final del mismo resultará absuelto.

Este martes, el senado votará la constitucionalidad del juicio político y el miércoles 10 de febrero comenzarán los argumentos de apertura. Luego de una presentación de las dos partes, se espera que el Senado tenga cuatro horas para realizar preguntas tanto a la parte acusada como la acusatoria. Posteriormente, ambas partes tendrán dos horas para sus argumentos finales, según un reporte de Europa Press.

La Constitución exige una mayoría de dos tercios para un veredicto de culpabilidad. Y aunque senadores republicanos han criticado el rol del ahora expresidente en el violento episodio, parece poco probable que 17 de ellos se unan a los 50 demócratas para condenar a Trump, aún muy popular entre las bases de su partido.

Pero ambos campos sí tienen algo en común: todos quieren ir rápido, por lo que una votación final podría tener lugar a comienzos de la próxima semana.

Los republicanos porque no quieren abundar en un caso que divide a sus filas; los demócratas porque quieren que la atención del Senado vuelva rápidamente a concentrarse en su prioridad: la aprobación de los candidatos y proyectos del presidente Joe Biden.

Al presentarse como un elemento unificador de un país dividido, Biden ha optado por tomar distancia de este proceso. El presidente «no pasará mucho tiempo viendo las audiencias», insistió el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

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